En tiempos donde el sector salud en Colombia enfrenta una de sus más grandes crisis, en Clínica Salud Social decidimos no detenernos. Mientras otros optaron por resistir, nosotros elegimos crecer: ampliar nuestra capacidad instalada, habilitar servicios y transformar dificultades en oportunidades para dignificar la atención.
Esta coyuntura nos permitió fortalecer la atención especializada en Sucre. Habilitamos nuevas especialidades de alta complejidad, especialmente en el ámbito quirúrgico oncológico, con el firme propósito de brindar atención humanizada, accesible y resolutiva a los pacientes más vulnerables de la región.
En medio del colapso financiero del sistema y la inestabilidad regulatoria, logramos reducir barreras en servicios que no contaban con disponibilidad continua en la región, como cirugía de mano, cabeza y cuello, tórax y columna especializada, garantizando su permanencia. Optimizamos nuestros procesos clínicos, brindamos atención segura al paciente y consolidamos un portafolio integral que hoy nos permite responder con calidad y humanización.
Crecimos en infraestructura, talento humano y convicción. Apostamos por un modelo centrado en el paciente, con enfoque social y procesos decididos de innovación, un acto profundo de responsabilidad colectiva.
Este avance se reflejó en hitos como la primera cirugía fetal en la región, microcirugías complejas y procedimientos avanzados en imagenología y urología reconstructiva. Fuimos pioneros en insertar catéteres PICC guiados por ecografía desde Enfermería, fortalecimos la gestión clínica y activamos nuestro Programa de Humanización, porque la técnica salva vidas, pero es la calidez humana la que les da verdadero sentido.
Hoy desde la Clínica Salud Social reafirmamos que transformar el sistema no depende solo de reformas estructurales, sino de voluntades decididas a actuar con ética, visión y compromiso social. Cada paso que damos es una forma de cuidar con empatía, de reconocer al paciente como el centro de nuestra vocación y de demostrar que sí es posible crecer sin perder el sentido humano de nuestra labor.
Para nosotros, crecer no ha sido una meta, sino la consecuencia de tener claro para qué existimos: para servir, acompañar y sanar. Para elegir, incluso en la tormenta, el camino más difícil, pero también el más necesario: el de la esperanza con la acción.
Como diría Viktor Frankl, “cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.” Esa ha sido nuestra elección: adaptarnos, transformarnos y seguir avanzando, con esperanza activa, desde el lugar donde elegimos servir.
| Por: Lina Marcela Hernández Álvarez |
Directora Administrativa
Clínica Salud Social